En este marco, Pérez destacó que la época del año, el clima y los hábitos de las personas incidente como factores de los medicamentos hallados en el río: “El sildenafil tiene mucha mayor presencia en los meses de verano, lo cual se asocia a un aumento de la actividad sexual en esa época. Durante el invierno, en cambio, las prescripciones de todos los medicamentos en general están incrementadas, algo que indica un alza en la ocurrencia de enfermedades, y que en el estudio se ve claramente con el caso del salbutamol, utilizado para el asma y otras afecciones respiratorias, típicas del clima frío”.
Pedro Carriquiriborde, investigador del CONICET en el Centro de Investigaciones del Medioambiente, destacó que los medicamentos en el ambiente llegan allí por la excreción humana y animal o la incorrecta eliminación de los residuos.
A su vez, mostró cierta preocupación debido a que los residuos del paracetamol “aquí son altísimos comparados con los niveles internacionales, lo cual indica una ingesta mucho mayor”.__IP__
“Comparamos áreas rurales y pobladas, y urbanizadas con y sin plantas cloacales, y encontramos que los cursos de agua que reciben descargas de plantas de tratamiento poseen los mayores niveles de contaminación. No obstante, las cantidades también son altas en ausencia de cloacas, lo cual revela que, por la relevancia de las descargas clandestinas, pozos ciegos, e incluso quizás a través de rellenos sanitarios incorrectamente impermeabilizados, los residuos podrían estar alcanzando las aguas subterráneas y de allí las superficiales”, apuntó Carriquiriborde.
Al concluir el estudio, Pérez expresó: “Se trata de comprender que lo que ingerimos y descartamos no termina su ciclo en el inodoro o el tacho de basura, sino que va a algún sitio, y por lo general es el agua o la tierra, y esto es algo que afecta al ambiente y por ende a todos los seres vivos”. #AgenciaNA