Para la movilización de 2012, se había consolidado la Ley de Identidad de Género, aprobada el 9 de mayo del mismo año. Despatologizó las identidades trans: permitió el cambio de nombre y sexo en el DNI basándose puramente en la vivencia interna e individual, sin exigir diagnósticos médicos, cirugías ni tratamientos hormonales.

En la misma manifestación, surgió el reclamo por el cupo laboral trans de la mano de Berkins, que advirtió que el DNI no bastaba si persistía la exclusión económica. Se congregaron más de 200 mil personas.

El 7 de noviembre de 2015, la marcha tuvo como eje el brutal asesinato de la activista travesti Diana Sacayán, ocurrido apenas tres semanas antes de la movilización. 

El activismo instaló los conceptos de travesticidio y transfemicidio, para que la justicia no los tratara como crímenes comunes, sino como crímenes de odio basados en la identidad de género.

El 2016 estuvo teñido por el rechazo al protocolo de la entonces ministra Patricia Bullrich y se transformó en una manifestación política. 

El activismo denunció que criminalizaba la protesta y habilitaba la persecución en la vía pública. Superó por primera vez las 250.000 personas.

De 2017 a 2019 nació la Campaña por el Aborto Legal y el movimiento LGBT unificó fuerzas de manera inédita con el movimiento feminista. 

Las marchas adoptaron, entre sus consignas principales, el reclamo por la separación de la Iglesia y el Estado. En 2019, se congregaron más de 400.000 personas.

En 2020, se realizó de manera virtual por la pandemia de COVID-19. 

Para 2021, se generó una marea humana sin precedentes, ya que más de 500.000 personas desbordaron el centro porteño. 

Se celebró el Decreto que habilitó la opción "X" en el DNI y el pasaporte para reconocer las identidades de género no binarias; y la sanción de la Ley Diana Sacayán - Lohana Berkins.

Entre 2022 y 2025 se experimentó un crecimiento multitudinario sin precedentes, porque se superó el millón de asistentes en ediciones consecutivas.

En 2022, se reclamó la reglamentación de la nueva Ley de VIH y la aparición con vida de Tehuel de la Torre. 

En 2023, la marcha se manifestó contra el avance de discursos de extrema derecha. 

En ese sentido, se consignó "Ni un ajuste más, ni un derecho menos", en defensa de la Educación Sexual Integral (ESI) y el cupo laboral trans.

 

Durante 2024 y 2025, se pronunciaron contra las medidas de austeridad económica y el cierre de organismos estatales de protección contra la discriminación. 

Bajo los lemas de defensa del orgullo frente al odio, se manifestaron reclamos por la provisión de medicamentos y tratamientos hormonales, el freno a los despidos en el sector público y el cese de los discursos estigmatizantes.

Agencia NA